Colombia quiere sacar de la 'agonía' a diez ríos críticos

Las autoridades ambientales del país libran una dura batalla para atenuar la contaminación que padecen los ríos de Colombia.

Es tan crítica la situación de las cuencas que estudios del Ministerio de Ambiente revelan, por ejemplo, que el agua para el consumo humano en Cali y municipios aledaños a Popayán tiene una calidad mala por las cargas contaminantes del río Cauca, de donde es captada, panorama que se repite en otros ríos del país.

 

Ante la desalentadora ‘agonía’ de los ríos, se adelantan planes de recuperación en las diez cuencas con más dificultades: Bogotá, Chicamocha, Medellín, Cauca, Suárez, Pasto, Chinchiná, Otún, Quindío y Oro.

Los principales contaminantes, señala el Ministerio, son laminería ilegal –como el mercurio en la extracción de oro– y losvertimientos industriales –como el cromo en la actividad de curtiembres–. En la siguiente escala están los químicos utilizados en procesamiento de cocaína, así como los desechos domésticosde aguas residuales que van directo al río.

En estos afluentes se realizan millonarias inversiones que esperan mejorar las condiciones del agua para las poblaciones que se surten de ellos, aunque se necesita de muchos años para descontaminar las cuencas, indican expertos de Minvivienda.

Para María Isabel Castro, bióloga y docente de la Universidad Militar Nueva Granada, las plantas de tratamiento de "son uno de los tantos eslabones que se deben enlazar para poder solucionar el problema". 

“Se puede tratar de limpiar mil veces el agua, pero si continúa la contaminación por la industria y la minería, se echaría cualquier esfuerzo en saco roto”, dijo la docente.

Luis Felipe Henao, ministro de Vivienda, cartera que avanza en la construcción de plantas, señala que el sistema nacional ambiental debe enfocarse en generar una inversión adecuada en el tratamiento de aguas residuales. Según dijo, la responsabilidad debe ser de las ciudades, como Medellín, en donde se realiza el proyecto más destacado, con la construcción de la planta de Bello.

Medellín, cerca de recuperar el río

Con campañas de reforestación, redes de alcantarillado, colectores, interceptores y plantas de tratamiento, las autoridades ambientales del valle de Aburrá y Empresas Públicas de Medellín (EPM) pretenden recuperar para el segundo semestre del 2016 el río Medellín.

 

Según Carlos Quijano, gerente de Aguas Residuales de EPM, los proyectos tienen como objetivo solucionar la contaminación de la cuenca, la cual tiene que ver con los desechos arrojados por los ciudadanos, sólidos suspendidos provenientes de explotaciones y aguas residuales de los municipios, además de la deforestación de las laderas.

Los sitios más contaminados se presentan desde Moravia, en el centro de la ciudad, donde son descargadas las aguas del acueducto de Medellín.

Por este motivo, desde su nacimiento en el Alto de Minas del municipio de Caldas, Corantioquia y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá desarrollan proyectos de reforestación.

A la par, EPM ejecuta el Plan de Saneamiento y Manejo de Vertimientos, por medio de la planta de aguas residuales San Fernando, en el sur del valle de Aburrá, y desde septiembre de 2012 construye la planta de Bello y el interceptor norte.

En la planta de Bello se invierten 347,3 millones de dólares / Foto: David Sánchez

 

Con San Fernando, Medellín fue la primera ciudad del país en contar con una planta de tratamiento secundario, que elimina la materia orgánica del agua residual, implementando modernas tecnologías.

Además, evita que lleguen a diario 30 toneladas de contaminantes al río y trata el 20 por ciento de las aguas residuales del Área Metropolitana.

Mientras que con la planta de Bello se cubrirá un área más amplia, que atenderá no solo a Bello sino a toda la ciudad de Medellín.También tendrá una eficiencia de remoción de materia orgánica y sólidos en suspensión superior al 80 por ciento

“Con eso estaríamos dando un paso avanzadísimo, a un nivel más alto de cualquier ciudad latinoamericana, y como el de las más grandes y modernas ciudades del mundo”, dijo Marta Lucía Londoño, directora de Planeación de Aguas y Saneamiento de EPM.

Bogotá, a la espera de Canoas

Tras el histórico fallo del Consejo de Estado que el año pasado ordenó poner en marcha el plan de salvamento para el río Bogotá, las autoridades ambientales avanzan en sus tareas para cumplir la meta de descontaminar la cuenca que los expertos consideran“la mayor alcantarilla abierta de Colombia”.

Al afluente no solo llegan las basuras y las aguas residuales de 46 municipios por los que pasa, también se han encontrado, como señala Minambiente, niveles alarmantes de metales tóxicos como cadmio, cromo, plomo y mercurio.

El Fondo de Inversión Ambiental de la Cuenca del Río Bogotá (Fiab) de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) explica que va por buen camino el proyecto de adecuación hidráulica y recuperación ambiental del río Bogotá; la primera fase del proyecto logró un avance de cerca de 43,5 km, y la meta que se ha previsto para este año es un total de 68,8, entre las compuertas de Alicachín en Soacha y puente La Virgen, en Cota.

La inversión asciende a 106.000 millones de pesos. Además se trabaja en la ampliación de la capacidad para la planta de tratamiento de aguas residuales del Salitre. La Fiab indica que se contempla que estos proyectos culminen en el 2020. No obstante estos trabajos, Fernando Vásquez, director de Al Verde Vivo, señala que en el último recorrido que hizo la fundación se apreció que el panorama sigue siendo crítico y el río está cada vez más muerto.

Un aspecto que retrasa la recuperación del afluente es elenfrentamiento entre el Distrito y la Nación por la planta de tratamiento Canoas, que se construirá en Soacha para servir como segundo gran punto de descontaminación de las aguas. El proyecto está en sus ajustes finales y se espera que se inicie la construcción el próximo año. Vasquéz añade que por el mal estado del afluente, Canoas puede ser una solución, pues urge cualquier intervención.

Jarillón, primer paso para salvar el Cauca

Al río Cauca, que sirve a 180 municipios y más de 12 millones de personas, le cae a diario una gran dosis del ‘veneno’ que dejan la minería ilegal y el narcotráfico, junto con toneladas de aguas residuales.

La situación del río se ha vuelto más dramática en los últimos cinco años y cuando llega el invierno, los desechos bajan al Valle y se suman a las 80 toneladas de carga contaminante de Cali, aumentando la turbiedad del río que surte a dos plantas de tratamiento del oriente de esa ciudad.

El alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, considera que se debe avanzar en el rescate del río, y asegura que el Plan Jarillón es el que muestra más avances.

Este año, el Fondo de Adaptación firmó un convenio con la Alcaldía, Emcali y la Corporación Autónoma Regional del Valle (CVC), por 963.000 millones de pesos, para mitigar efectos del invierno.

 

La meta es recuperar y despejar el jarillón, una barrera de tierra hecha cuatro décadas atrás para frenar las inundaciones y que se convirtió en vivienda de unas 13.000 personas. Esta inversión supera los 160.000 millones de pesos.

El proyecto contempla el refuerzo sísmico del jarillón, obras de protección contra inundaciones de la planta de Puerto Mallarino, la planta de Cañaveralejo y la estación de bombeo Paso del Comercio.

Sin embargo, el proyecto que salvaría al río sigue a la espera y es un esfuerzo entre los gobiernos del Valle y Cauca, que acordaron en febrero el Programa para el saneamiento, manejo y recuperación ambiental de la cuenca alta del río Cauca, que comprende plantas de tratamiento de aguas residuales, manejo de vertimientos por actividades agrícolas e industriales, reubicación de asentamientos y actividades de conservación desde el nacimiento en el Macizo hasta La Virginia (Risaralda).

La propuesta, que demandó dos años y asciende a 1,6 billones de pesos, fue presentada a Planeación Nacional y se incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo 2015-2018. El plan también contempla que Cali asuma el tratamiento secundario en la planta de tratamiento de aguas residuales de Cañaveralejo.

El esfuerzo de hacer plantas

Al río Chicamocha lo dejan como una cloaca los desechos deTunja, Sogamoso y Duitama, pero también las malas prácticas agrícolas que aportan exceso de fertilizantes con base en nitrógeno y fósforo, según el Ministerio de Ambiente.

Ante los desechos que dejan a la cuenca en condiciones deplorables, el departamento de Boyacá apuesta por la inversión en plantas de tratamiento de aguas residuales para aliviar la situación de estos torrentes, que benefician a los habitantes de 53 municipios de Boyacá y a un importante sector de Santander.

En Sogamoso ya se terminó la construcción de la primera etapa de la planta, con lo que se hará un saneamiento del 50 por ciento de las aguas residuales. Mientras tanto, la construcción de la planta de Tunja ya está en un 80 por ciento.

Otro de los ríos contaminados es el Suárez, en los sectores de la laguna de Fúquene y el río Fonce; para soslayar las dificultades de la cuenca, que atraviesa una zona muy erosionada, se inaugurará la planta de Chiquinquirá.

Las tres plantas que se construyen en Boyacá benefician a 335.155 habitantes.

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El Tiempo | 8 de mayo de 2015

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